sábado, 21 de junio de 2008

De la tinta a la impresora!



Desde la invención, el libro ha representado la transmisión de la información, sea en cualquiera de sus variantes, folletos, periódicos, etc, han sido y son instrumentos de cultura de las sociedades. Esas sociedades se han complejizado con el tiempo, los procesos comunicativos y la irrupción de las tecnologías han abierto alternativas para la forma de transmitir la información.

Aunque el texto escrito no ha sido reemplazado, ni desplazado ha cobrado otra importancia, es decir la letra escrita ha permanecido a pesar del cine, la televisión o la radio, se ha diversificado en otros soportes.

El almacenamiento de la información en papel, en soportes magnéticos, ópticos, en películas dio origen al Internet. En este ámbito es donde aparece el hipertexto, permite introducir texto dentro de otro texto, permitiendo el uso de la tecnología. Hay ventajas y diferencias entre ambos, la estructura de la información, tipos de soporte, modos de lectura, aspectos relacionados con el contenido y uso.

Así por ejemplo en un soporte libro donde la estructura es secuencial y ordenada, que permite una lectura, que posee una tabla de contenidos, imágenes estáticas, es portátil y puede leerse en cualquier lugar; el hipertexto su soporte es electrónico-digital, para leer es necesario tener una pantalla y su forma de acceso es mediante la navegación, en cuanto a su texto o imágenes pueden ser dinámicas, interactivas con posibilidades de audio, en cuanto a su transporte, es necesario contar con un dispositivo o un computador y se debe contar con una conexión multimedia.

El aspecto tecnológico ha permitido el desarrollo del hipertexto, a las redes digitales y más aun a las redes telemáticas.
Es de destacar que el hipertexto permite ingresar a dos textos o más de forma simultanea, cuando las notas, las referencias, glosarios, anexos, etc. De alguna manera permite agrupar conocimientos sin descartar, a los libros impresos.

La introducción del hipertexto ha venido acompañada con otras formas de producción, de escritura y de lectura, del tratamiento de la información que muchos estudiosos denominaron la sociedad de la información, por su forma digital o electrónica.

Piscitelli asocia al libro con el alma, con el pensamiento, con la fuerza vital, aspectos que la tecnología los absorbió con nuevos conceptos la multidimensionalidad, la interacción, inteligencia artificial. Conceptos que Platon, Horacio o Shakespeare no hubieron soñado, aunque sus palabras escritas han quedado selladas por los siglos.

La forma tradicional de escribir, la importancia de la caligrafía para anidar los mensajes de la mente eran determinantes. La lectura disciplinada y ordenada determinan un estilo de vida, estaba ligada a la elevación del espíritu a la oración.
“La alfabetización permitió el procesamiento de la información en el espacio psíquico del libro. El valor de la letra se articuló en la producción de mentes letradas.”
“El procesamiento electrónico de la palabra nos hizo ingresar a una mundo de distinciones y de operaciones cognitivas, generando un espacio psíquico inconmensurable con la cultura del libro.”
La instalación de la palabra digitalizada marca un cambio en el proceso de alfabetización y en la forma de pensar.
Los códigos generalmente están ligados a la velocidad y a la conveniencia del escritor. La pluma ha sido reemplazada por la impresora.
Pensamos que la intromisión de la tecnología debe considerarse como una constante superación del hombre que no se contenta con los resultados obtenidos con un determinado producto, sino que sigue investigando y buscando nuevas aplicaciones y posibilidades de mejora y paulatinamente su reemplazo.
En el caso de los libros tanto su formato tradicional como los nuevos no dejan de impregnarnos con su sabiduría. Ambos colaboran en la formación de nuestro conocimiento, nuestros modos de percibir y nuestro ser en el mundo. Independiente de sus pro y sus contras, hay lugar para la coexistencia de los dos. Aunque el debate sobre la conveniencia de uno o de otro, su avance no se detendrá porque ya existe una necesidad de adecuación de la forma de producir, de editar y de difundir los conocimientos que se generan, y por ahora el papel no esta en el olvido, y su uso dependerá de los límites que en el transcurso nos imponga.
En cuanto a la digitalización de las letras también será siendo útil siempre no acabe con nuestra curiosidad y con nuestra capacidad de conocer y de acumular saberes necesarios para desenvolvernos en esta sociedad de la información.

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